Tercio de mejora en la herencia: cómo afecta al reparto de tu sucesión

Descubre qué es el tercio de mejora, cómo se distribuye entre tus descendientes

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Cuando llega el momento de planificar una herencia —o de gestionarla tras el fallecimiento de un familiar— hay un concepto que genera más dudas de las que cabría esperar: el tercio de mejora. Mucha gente sabe que la herencia se divide en partes, pero desconoce qué puede hacer exactamente con cada una de ellas ni cuáles son los límites que impone la ley. Y esa falta de información tiene consecuencias: decisiones tomadas sin asesoramiento que abren conflictos entre hermanos, bienes que no se distribuyen como el causante habría querido, o simplemente oportunidades perdidas de proteger a quien más lo necesitaba. Si tienes descendientes o eres beneficiario de una herencia, entender bien este mecanismo te ayudará a tomar decisiones mucho mejor fundadas.

Los tres tercios de una herencia: de qué estamos hablando

Esquema con los tres tercios de una herencia: legítima estricta, tercio de mejora y tercio de libre disposición

Para situar el tercio de mejora en su contexto, conviene entender primero cómo se estructura cualquier herencia cuando existen hijos o descendientes. El código civil establece que la herencia se divide en tres partes iguales, cada una con reglas distintas:

  • El tercio de legítima, también conocido como legítima estricta o legítima corta: debe repartirse obligatoriamente a partes iguales entre todos los descendientes del primer grado —habitualmente, los hijos—. Aquí el testador no tiene margen: la ley impone ese reparto igualitario.
  • El llamado tercio de mejora: es la parte intermedia, y sobre ella sí existe cierta flexibilidad, aunque con límites bien definidos que el código civil regula con precisión.
  • El tercio de libre disposición: con este tercio, la voluntad del testador es casi absoluta. Puede dejárselo a uno de sus hijos, a un tercero sin vínculo familiar, a una fundación o a quien considere oportuno.

La suma del tercio de legítima y del tercio de mejora forma lo que jurídicamente se denomina la legítima larga o global, y representa dos tercios del total de la herencia que deben destinarse, de forma obligatoria, a los descendientes.

Qué es exactamente el tercio de mejora y quién puede recibirlo

El tercio de mejora es la parte de la herencia que el testador puede utilizar para beneficiar a uno o varios de sus hijos o descendientes por encima de lo que les correspondería solo con la legítima estricta. Dicho de otra manera: permite que el padre o la madre favorezca a alguno de sus hijos sin vulnerar la legalidad, siempre que ese beneficio no salga del círculo de los propios descendientes.

El código civil, concretamente en su artículo 823, lo recoge de forma explícita: el testador puede disponer de ese tercio a favor de alguno o algunos de sus hijos o descendientes, ya sean por naturaleza o por adopción. Lo que no puede hacerse, a diferencia del tercio de libre disposición, es destinar la mejora a alguien ajeno a esa línea descendente. En ese caso, la disposición sería nula.

Hay un matiz fundamental que conviene no pasar por alto: si la voluntad del testador no queda reflejada de forma expresa en el testamento o en escritura pública ante notario, ese tercio se incorpora automáticamente al de legítima estricta y se reparte a partes iguales entre todos los herederos. Si no se actúa, la mejora desaparece como instrumento de planificación.

Otro aspecto que muchos desconocen es el papel del cónyuge viudo en este contexto. Cuando los descendientes mejorados concurren a la herencia junto al cónyuge superviviente, este tiene derecho al usufructo del tercio de mejora. Eso no priva a los hijos de su titularidad, pero sí condiciona la disponibilidad de esos bienes mientras el cónyuge viudo siga con vida. Existe la posibilidad de que conmute ese usufructo por otros derechos, pero esa solución requiere previsión y, a menudo, la intervención de abogados especialistas en herencias.

Un ejemplo práctico para entenderlo con claridad

Comparativa de reparto de herencia de 300.000 euros entre tres hijos sin mejora y con mejora aplicada al hijo favorecido

Nada explica mejor este tipo de figuras que un caso concreto con números. Imaginemos una herencia valorada en 300.000 euros, con tres hijos y sin cónyuge viudo. Si el testador no hace nada especial, los tres hijos reciben 100.000 euros cada uno.

Ahora bien, si ese testador decide mejorar a uno de sus hijos —porque lleva años encargándose de su cuidado, porque atraviesa dificultades económicas o sencillamente porque así lo desea— puede asignarle el tercio de mejora completo (100.000 €) y repartir la legítima estricta a partes iguales entre los tres (33.333 € para cada uno). Con el tercio de libre disposición, podría añadir más a ese mismo hijo, o dejárselo a quien considere oportuno.

El resultado sería que un hijo recibe hasta 200.000 € y los otros dos, 33.333 € cada uno. Todo ello es perfectamente legal. La única condición es que esa decisión quede reflejada con claridad en el testamento.

Este margen de actuación convierte el cuarto tercio de mejora en una herramienta de planificación patrimonial muy valiosa, siempre que se utilice con criterio. Entender los derechos de cada heredero forzoso dentro de este esquema es fundamental para evitar reclamaciones posteriores; en este artículo sobre heredero forzoso y reclamación de la legítima encontrarás una explicación detallada de qué puede exigir cada parte y en qué circunstancias.

Los errores más frecuentes al gestionar el tercio de mejora

Infografía con los cuatro errores más habituales al gestionar el tercio de mejora: falta de testamento, confusión con libre disposición, cónyuge viudo y partición sin acuerdo

La experiencia de los abogados especialistas en herencias revela que los conflictos sucesorios más habituales tienen casi siempre un denominador común: la ausencia de planificación o una planificación ejecutada sin el rigor necesario. Estos son los fallos que se repiten con más frecuencia:

No plasmar la voluntad del testador en el testamento

Si no se especifica nada sobre el tercio de mejora, ese tercio se diluye en la legítima general. Muchas personas dan por hecho que sus deseos serán respetados sin haberlos puesto por escrito. No funciona así.

Confundir el tercio de mejora con el tercio de libre disposición

Destinar la mejora a alguien que no sea descendiente —un sobrino, una pareja no reconocida, un amigo— es nulo de pleno derecho. La confusión entre ambos tercios es más habitual de lo que parece.

No prever el usufructo del cónyuge viudo

El cónyuge viudo tiene derechos que condicionan la disponibilidad de los bienes mejorados. Ignorarlo en la planificación genera situaciones complicadas para todos los implicados.

Repartir sin acuerdo ni partición formal

Aunque el testamento sea claro, ejecutar la partición sin acuerdo entre herederos forzosos abre disputas que desgastan el patrimonio y deterioran las relaciones familiares. Te lo explicamos en este artículo sobre cómo hacer una partición de herencia sin conflictos.

Por qué conviene planificarlo con antelación

La gestión patrimonial no es algo que deba dejarse para el último momento. El tercio de mejora ofrece un margen de decisión que, bien utilizado, permite proteger a los herederos más vulnerables, reconocer el esfuerzo de quienes han contribuido al cuidado familiar o simplemente garantizar que el patrimonio se transmite de la manera más eficiente, tanto desde el punto de vista legal como fiscal.

Anticiparse significa decidir cuando aún hay tiempo para hacerlo bien, sin presiones ni urgencias. Cuanto antes se trabaja en la estructura de la sucesión, más opciones hay sobre la mesa y menor es el riesgo de que los hijos o descendientes terminen en un proceso contencioso que desgaste el patrimonio y las relaciones familiares.

¿Tienes dudas sobre cómo afecta el tercio de mejora a tu herencia?

Cada patrimonio familiar tiene sus propias particularidades y lo que funciona para unos no tiene por qué ser la solución adecuada para otros. En D’Ocon Abogados analizamos tu situación concreta, te explicamos las opciones disponibles y te acompañamos en cada paso: desde la redacción del testamento hasta la liquidación del impuesto de sucesiones.

Consulta con nuestros abogados especialistas en herencias y sucesiones y empieza a gestionar tu patrimonio con la tranquilidad que mereces.

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